Berlín en 4 días: qué ver y qué hacer en la capital alemana

Berlín

¡Por fin llegó! El ansiado viaje a Berlín. Se hizo de rogar, pero como sucede siempre pasó de forma fugaz, aunque no puede decirse que no hayamos aprovechado la escapada. A pesar de llevar con nosotros un itinerario de viaje algo cargado, Berlín en 4 días es posible, con dos excursiones a Postdam y Sachsenhausen incluidas. Sin prisas pero sin pausas, hemos podido ver prácticamente todo lo que queríamos, teniendo tiempo también para relajarnos.

Sin duda, Berlín es una de las ciudades europeas de imprescindible visita, y el viaje nos ha dejado un sabor inmejorable y muchas ganas de regresar. En nuestro primer día (tras aterrizar la noche anterior), recorremos algunos de los puntos principales de la ciudad. Os avisa que toca caminar bastante, pero merece la pena. ¡Bienvenidos a esta crónica fotográfica de nuestro primer día en Berlín

Viaje a Berlín

Viaje a Berlín: información útil

Un aspecto que nos sorprendió negativamente fue la falta de indicaciones para tomar el tren desde el aeropuerto de Schönefeld, situado al sur de Berlín. Este es el aeropuerto donde aterrizan la mayor parte de los vuelos low cost. Salir del aeropuerto y llegar a la estación de trenes no tiene mayor misterio que ir siguiendo las indicaciones; se encuentra a pocos metros caminando. Sin embargo, una vez allí nos las deseamos con dar con el tren indicado que nos llevara a Hauptbahnhof, donde se encontraba el hotel en el que nos hospedábamos, el IntercityHotel Berlin Hauptbahnhof. Ésta información que os dejo a continuación nos hubiera sido útil en su momento.

Puedes tomar dos tipos de trenes para ir al centro de Berlín. Están los S y los regionales, estos últimos similares a los trenes de cercanías típicos de España (RB y RE). Si bien los S salen con mayor frecuencia, si tenéis opción a elegir -porque coincide con vuestra hora de aterrizaje- es mejor tomar los regionales, ya que son más rápidos. También, tendréis que tener en cuenta cuál es vuestra parada y tomar el que os resulte más conveniente. En nuestro caso, tomamos el S9 (con mucho miedo de estarnos equivocando, pues como digo, las indicaciones para tomar el tren nos parecieron irrisorias). El S9 nos iba muy bien, puesto que Hauptbahnhof era la cuarta parada. También es práctico si tenéis que llegar a Friedrichstraße o Alexanderplatz, puntos muy céntricos. Pero también podríamos haber tomado el RE 7, el RB14 o el RB22.

Tratad de consultar antes los trenes para saber cuál os resulta más práctico para llegar. El precio del billete sencillo es de unos 3€, aunque también puedes optar por comprar un billete para viajar un día entero (unos 8€), algo muy práctico si aterrizas por la mañana.

Tal y como he dicho, nos alojamos en el IntercityHotel Berlin Hauptbahnhof, muy próximo a la Estación Central de Berlín (Berlin Hauptbahnhof). Esta elección resultó perfecta porque nos permitió movernos por toda la ciudad y poder regresar al hotel de forma rápida. 

Puerta de Brandenburgo

¡Primer día! Decidimos desayunar en la estación, y aquí os recomiendo encarecidamente los cruasanes de la panadería Crobag, deliciosos. Tomamos el metro U-Bahn U55, una línea que consta de tan sólo tres paradas y cuyo final de línea corresponde a la Puerta de Brandenburgo (Brandenburger Tor). Así que nuestra primera visita en Berlín fue uno de los puntos más icónicos de la ciudad, imponente y con diversos significados a lo largo de su historia. Aquí encontraréis a muchas personas que realizan free tours, de modo que podéis optar por apuntaros a uno y que un guía os acompañe por los lugares más importantes de Berlín. 

Puerta de Brandenburgo

Por cierto, he de decir que tuvimos relativa suerte, ya que el día que más caminamos disfrutamos de buen tiempo. Pese a viajar a finales de marzo y principios de abril, el parte meteorológico contemplaba chubascos y mucho frío los próximos días. Y vaya que sí: en nuestra tercera jornada tuvimos hasta nieve. Así que consultad el parte del tiempo antes de viajar y haced vuestra maleta en función de ello, o si no os tocará ir de compras para abrigaros… 

Monumento del Holocausto

Tras atravesar la Puerta de Brandenburgo nos dirigimos en dirección sur hacia Postdamer Platz. De camino, pasamos un rato paseando por el famoso Monumento conmemorativo del Holocausto.  Este espacio cuenta con más de 2.000 bloques de hormigón colocados a diferentes niveles para recordar tanto a los ciudadanos de Berlín como a los turistas el horror vivido durante la Segunda Guerra Mundial.

Monumento del Holocausto
Monumento del Holocausto

Si vais de viaje a Berlín es importante tener en cuenta que la historia es algo que está muy presente y hay muchos lugares que invitan a la reflexión. Resulta paradójico ver que, a pesar de que el monumento resulta sobrecogedor, suele haber niños en los alrededores jugando al escondite por entre los bloques de hormigón.

Monumento del Holocausto

Postdamer Platz

Pocos minutos después llegamos a Postdamer Platz, donde pudimos contemplar algunos vestigios del antiguo muro de Berlín, que separaba el área occidental de la oriental. En esta zona se pueden observar fotografías de los efectos que tuvo la guerra de la ciudad, así como los cambios que se han ido produciendo a través de los años.

Postdamer Platz
Postdamer Platz

El área de Postdamer Platz cuenta con bastantes lugares de interés y centros comerciales, además de varios museos como el del espionaje. Nosotros echamos un vistazo al Sony Center y a su espectacular cúpula, y ya de paso cotilleamos un poco en la gift shop del Museo del Cine.

Sony Center Berlín
Viaje a Berlín
Museo del cine en Berlín

Topografía del Terror a Checkpoint Charlie

Tras dedicar un rato a descubrir la zona nos encaminamos hasta la Topografía del Terror (Topographie des Terrors). Este museo gratuito te permite conocer mucho más sobre la historia de Alemania y, concretamente, sobre su papel en la Segunda Guerra Mundial. Cómo se formaron los organismos del régimen nazi y, más tarde, tuvieron lugar algunos de los hechos más cruentos de los años de la guerra.

Topografía del Terror
Topografía del Terror

Lo cierto es que, aunque el museo es pequeño, si te detienes a leer las descripciones y a contemplar las fotografías, es fácil pasar más de una hora en su interior. La parte exterior también cuenta con un área de exposición que recorre otro fragmento del antiguo muro. Básicamente, la función del muro era rodear el Berlín Occidental y aislarlo del oriental, una «cárcel al revés» tal y como le escuchamos explicar a uno de los muchos guías que frecuentaba la zona. 

Topografía del Terror

Si os interesa todo lo relacionado con la Alemania de Hitler, existen tours muy asequibles con pequeños recorridos que ahondan en este periodo histórico de la ciudad.

Desde aquí es muy fácil llegar al Checkpoint Charlie. De camino, nuestro paseo se ralentizó debido a la gran cantidad de pequeñas paradas donde era posible contemplar uniformes soviéticos y antiguas máscaras de gas.

Checkpoint Charlie

El Checkpoint Charlie en sí, el punto de separación entre las dos zonas, es un lugar completamente fabricado para turistas, donde incluso puedes hacerte una foto con los actores que se encuentran allí (pagando, por supuesto). Nosotros pasamos de largo, más interesados en descubrir el área de la antigua Berlín Oriental. 

Checkpoint Charlie

Kreuzberg a Alexander Platz

Traspasar la zona occidental se hizo muy patente al contemplar las diferencias arquitectónicos entre los edificios.

Kreuzberg

A estas alturas el hambre ya empezaba acuciar, aunque decidimos esperar un poco y adentrarnos un poco en el barrio de Kreuzberg. Cruzamos el río y, cerca de la parada de metro de Mehringdamm, encontramos los populares Mustafa’s Gemüse Kebap y Curry 36. Hay más establecimientos de estas cadenas repartidos por la ciudad y son bastante conocidos. La prueba de ello es que las colas eran tan largas que optamos por otra opción cercana, en la calle Yorckstrasse. Allí engullimos nuestro primer kebab del viaje y aprovechamos para descansar un poco. 

Kreuzberg
Kreuzberg

Después, decidimos caminar un rato más por esta zona, siguiendo las vías del tren hasta llegar a la parada de metro de Kottbusser Tor.

Kottbusser Tor

Tras un breve transbordo nos plantamos en Alexander Platz, uno de los sitios de la ciudad que más ganas teníamos de ver. La verdad es que la plaza no decepciona, aunque sólo sea por contemplar de cerca la altísima torre de televisión, la construcción más alta de toda la Unión Europea. Es recomendable verla con la iluminación nocturna, así que merece la pena acercarse por la noche a Alexander Platz y disfrutar de su zona de ocio.

Alexander Platz

Allí también se puede ver el famoso reloj con los diferentes usos horarios y, un poco más alejadas, la iglesia evangélica St Marienkirche y la fuente de Neptuno (Neptunbrunnen).

Alexander Platz
Alexander Platz

Si a estas alturas de vuestro viaje a Berlín aún tenéis fuelle, os recomiendo seguir la ruta que emprendimos nosotros mismos. Primero nos adentramos en las calles del barrio donde se encuentra Nikolaikirche; son calles realmente encantadoras y muy fotogénicas. Al final, os toparéis con una plaza -con St. George incluido- que desemboca a unas vistas del río Spree con la Catedral de Berlín de fondo (Berliner Dom).

Nikolaikirche
Nikolaikirche
Nikolaikirche
Río Spree

Junto al Spree: East Side Gallery y Oberbaumbrücke

A continuación, comenzamos a seguir el río en dirección contraria a la catedral. Caminar este trecho por la ribera del río Spree nos pareció una gran idea. Al optar por no coger el metro u otro transporte, pudimos dar un paseo repleto de rincones curiosos y mucho menos concurridos. Además, pudimos tomarnos una cerveza en uno de los rincones chillout situados junto al río, disfrutando de la música y del ambiente animados. Después, proseguimos hasta llegar a la East Side Gallery.

Berlín y el río Spree

Tal y como he dicho antes, la mayoría de los lugares de nuestro recorrido son accesibles a través de transporte público. Sin embargo, nosotros casi siempre optamos por rutas de viaje en los que caminamos mucho para empaparnos bien de las ciudades y descubrir rincones que quizás se nos hubieran pasado por alto yendo de metro en metro.

La East Side Gallery es un segmento del muro de Berlín que recorre el Spree de forma paralela y que está decorado con muchas pinturas y graffitis de artistas. Allí podréis ver el famoso beso fraternal entre Brezhnev y Honecker, líderes comunistas durante la guerra fría. Como muchos otros turistas antes que nosotros, procedimos a darnos un beso -con poco de fraternal, todo hay que decirlo- mientras nos hacían la foto unos hispanohablantes que encontramos allí. Como curiosidad, decir que Berlín ha sido el viaje donde menos he escuchado el idioma autóctono, tan plagado como estaba de turistas españoles. 

East Side Gallery
East Side Gallery
East Side Gallery
East Side Gallery

Yo estaba empeñada en llegar al Oberbaumbrücke al atardecer para tomar unas buenas fotos del puente, y aunque la hora fue la correcta lo cierto es que el cielo no acompañó demasiado. Aun así, tomé varias fotos de la preciosa construcción, tras lo cual nos internamos en la que para nosotros fue una de las zonas que más nos gusto de Berlín: Wrangelkiez.

Oberbaumbrücke
Oberbaumbrücke
Oberbaumbrücke

Wrangelkiez

Aprovechamos para probar el famoso currywurst a modo de merienda -la dieta ha sido algo deplorable en este viaje- y, a continuación, pasamos un buen rato vagando por las calles del barrio Wrangelkiez. Esta zona nos pareció más «auténtica» por decirlo de alguna manera, un barrio creativo y lleno de rincones por explorar. Un cierto halo de decadencia hipster impregna las calles de una zona repleta de tiendas de música y de otras artes. 

Wrangelkiez

A estas alturas ya estábamos totalmente exhaustos, de modo que terminamos refugiándonos en el Mirror Lounge, un local para fumar narguile cómodamente. En Berlín hay bastantes lugares para fumar shisha, algunos más ‘chic’ y otros más sencillos, pero los precios que encontramos en los dos que visitamos eran muy similares a los de muchos locales de Barcelona (10€ aprox.).

Viaje a Berlín

Me doy cuenta que caminamos una barbaridad en nuestro primer día en Berlín. Llegamos al hotel -esta vez en metro- absolutamente baldados y con ganas de descansar. Al día siguiente tocaba la visita al Reichstag, excursión a Postdam y la zona de Alexander Platz de noche. ¡No te pierdas el siguiente artículos!

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Noemí Escribano

Comunicadora Audiovisual, lectora voraz y procrastinadora nata.

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