10 libros que marcaron mi infancia

Libros que marcaron mi infancia

Sant Jordi, la fiesta del libro y la rosa, siempre es una fecha especial. Incluso viviéndola en confinamiento. Por esa razón, y a pesar de la situación excepcional que estamos viviendo durante la crisis del COVID-19, es más importante que nunca celebrar nuestro amor por la literatura. Con motivo de este peculiar 23 de abril de 2020, he decidido escribir acerca de libros libros que marcaron mi infancia. Son lecturas que recuerdo con cariño y que fueron decisivas a la hora de impulsar mis ganas de leer y de imaginar mundos de fantasía. Sin estas historias soy incapaz de concebir mi niñez y me hace una especial ilusión compartirlas con vosotros. Sin más dilación, aquí va mi lista de los 10 libros que marcaron mi infancia

Las brujas, Roald Dahl

No fueron pocas las veces que las historias de Roald Dahl acompañaron mi niñez. James y el melocotón gigante, El gran gigante bonachón, Danny campeón del mundo… Sin embargo, el libro que más me marcó de todos fue uno protagonizado por un puñado de brujas con no muy buenas intenciones. 

Las brujas, Roald Dahl

Un niño que está de vacaciones con su abuela en un hotel descubre sin querer la gran conspiración de un grupo de brujas. Lo más fascinante de esta novela es la descripción detallada que Dahl realiza de las pérfidas brujas , así como de los métodos de camuflaje que utilizan para mezclarse entre la gente. Eso y su firme odio a los niños, una constante en las novelas de Dahl autor, casi nunca cándido con la infancia. Precisamente, su manera de tratar a los niños como adultos hizo que novelas como Matilda y Charlie y la fábrica de chocolate se hicieran tan célebres. La frase “¿Cuántos años vive un ratón?” es, sin duda, una de las líneas que asestó un mayor golpe a mi infancia. 

Konrad, el niño que salió de una lata de conservas, Christine Nöstlinger 

Roald Dahl y Christine Nöstlinger fueron, probablemente, los dos escritores cuyos libros marcaron más mi infancia. Ambos lograron que, cada viernes, cuando iba a la biblioteca, escrutara en la sección infantil en busca de novelas escritas por ellos que se me hubieran podido pasar por alto. De todas las novelas que escribió Nöstlinger, la que más me gustó -y la que me sigue encandilando a día de hoy- es la curiosa historia de Konrad.

Konrad, el niño que salió de una lata de conservas

La señora Berti Bartolotti tiene la mala costumbre de pedir todo tipo de cosas por catálogo. Hasta el punto que no sabe qué contienen la mayor parte de los paquetes que recibe. Por eso, cuando le llega un niño enlatado, no se sorprende demasiado y lo acepta con bastante pragmatismo. Nöstlinger tenía la loable capacidad de describir situaciones de una forma que me resultaba fascinante. Como por ejemplo, la manera como la señora Bartolotti se maquillaba con generosidad. O la descripción exacta de sus compras para Konrad: muebles, ropa y golosinas, todo desgranado minuciosamente en colores, tallas y precio en chelines. Para que una lectora inquieta como yo encontrara esas descripciones fascinantes, mucho tenían que gustarme. 

Fray Perico y su borrico, Juan Muñoz Martín 

Fray Perico es una de las pocas lecturas del programa escolar que recuerdo con cariño. Sin duda, las peripecias de este fraile y de un grupo de monjes de un convento de Salamanca conformaron uno de los libros que marcaron mi infancia. La lectura es muy divertida, ya que la particularidad principal de este fraile es su tendencia a meter la pata -a pesar de sus buenas intenciones-. Han pasado más de 20 años y todavía recuerdo a Fray Cucufate -maestro chocolatero- y la palabra “sabañones”, sin duda uno de los libros que marcaron mi infancia.

Fray Perico y su borrico

En realidad, Fray Perico y su borrico constituyó la primera novela de toda una serie de historias sobre estos monjes, nueve en total. 

El viaje fantástico de Bárbara, Rosa Montero

El viaje fantástico de Bárbara llegó a mis manos varios años antes que Las barbaridades de Bárbara, su primera parte. Aun así, recuerdo haber leído esta entrega sin dificultades, y siguió siendo mi favorita una vez revisada su antecesora. La novela relata las peripecias de una niña llamada Bárbara y de sus amigos para rescatar al perro de la primera, Canela, desaparecido en extrañas circunstancias. 

El viaje fantástico de Bárbara, Rosa Montero

Para ello, el grupo entrará en una especie de dimensión mágica que les pondrá a prueba de diversas maneras. El libro es muy entretenido y, además, me dio una pista de lo mucho que quería a mis perros al imaginarme la posibilidad de que pudieran desaparecer como en el libro. 

El zoo de Pitus, Sebastià Sorribas

Para las niñas y niños que estudiamos en colegios catalanes durante la década de los 90 es difícil no conocer la historia de Pitus y sus amigos. Pitus es un niño enfermo cuyos padres no tienen suficiente dinero para pagar el tratamiento. Así que sus amigos deciden crear un zoo para recaudar dinero. Las aventuras de la peculiar pandilla para lograr montar un zoo y así ayudar a su amigo no tienen desperdicio. 

El zoo de Pitus, Sebastià Sorribas

La historia tendría una segunda parte, Festival en el barrio de Pitus, situada unos años más tarde. En esta ocasión, la antigua pandilla decide enrolarse en un nuevo proyecto: crear un festival de talentos donde todos tengan su papel destacado. Valores como la amistad y el trabajo en equipo son los protagonistas de estas historias, donde destaca la diversión y las distintas personalidades de sus personajes.  

Mona Minim, Janet Frame

Me doy cuenta que buena parte de estos libros que me marcaron de pequeña comparten su habilidad por suscitar fuertes sentimientos en lectores impresionables. No lo veo como algo negativo, ya que estas experiencias literarias que me ayudaron a adoptar diferentes puntos de vista y a empatizar con personajes totalmente ajenos a mi realidad. 

Mona Minim, Janet Frame

Es el caso de Mona Minim, la historia de una hormiga doméstica que se prepara para salir del nido por primera vez. Está tan ilusionada que, jugando con su amiga Pamela, cae sin querer en una grieta y se pierde en un mundo totalmente nuevo para ella. Esta obra de Janet Frame formó parte de los diez mejores libros del año 1994 en literatura juvenil, y mi yo de 8 o 9 años está totalmente de acuerdo. 

Chucho chungo, Daniel Pennac 

De pequeña, nunca me dio por buscar en el diccionario qué significaba “oler a almizcle”, pero eso no evitó que Chucho chungo fuera una de las lecturas más intensas que viví en mi infancia. Reitero lo dicho sobre el impacto de las historias acerca del sufrimiento o la incomprensión ajena. Chucho Chungo es la historia de un perro abandonado, y creedme si os digo que el relato logró hacerme llorar. Una historia triste pero también agradecida a la hora de reforzar valores como el amor y el respeto a los animales. 

Chucho chungo, Daniel Pennac

Ana, la de Tejas Verdes, L.M. Montgomery

Cambiamos de tercio a algo un poco más alegre. Ana es una huérfana con una imaginación desbordante y una característica melena pelirroja que termina por error en la casa de los hermanos Cuthbert. La vida de Ana, de Marilla y del resto de habitantes de Isla del Príncipe es una de las historias a la que más veces regresé de pequeña, especialmente a este primer tomo. Si bien algunas de las descripciones de Ana pueden resultar algo cargantes, la narración rezuma entusiasmo, situaciones divertidas y un puntito de nostalgia que se va acrecentando a medida que Ana crece. 

Ana, la de Tejas Verdes, L.M. Montgomery

Precisamente, por formar parte de los libros que marcaron mi infancia, desdeño un poquito -o mucho, quizás- la serie Anne with an e, la adaptación made in Netflix que añade un dramatismo innecesario a la historia. Lo comento con más detalle en esta crítica

La marca del escorpión, Nancy Farmer 

Ya en la frontera con la adolescencia, llegó a mis manos una de las lecturas que más me marcó de pequeña. Teo es un niño que vive con Celia, la cocinera de la familia Alacrán. A pesar de que es feliz con su cuidadora, no entiende porque no puede salir a jugar con los otros niños. Un día se aventura a salir y conoce a los niños de la familia Alacrán. Y su vida ya no vuelve a ser la misma.

La marca del escorpión, Nancy Farmer

Un consejo: si decidís leer La marca del escorpión, dejad de lado la sinopsis. La versión inglesa desvela completamente el misterio sobre Teo en su contraportada y, desde mi recuerdo infantil, aún recuerdo la impresión que me causó descubrir poco a poco la causa de su aislamiento. El relato consigue transmitir de forma muy efectiva sentimientos como la frustración ante las injusticias y la falta de libertad. 

El diccionario del mago, Allan Zola y Elizabeth Kronzek

A pesar de que este libro no es una novela, no puedo obviarlo. ¡La de veces que lo he releído! Y sí, yo fui una de tantas niñas que quedó irremediablemente marcada por la saga Harry Potter. Recuerdo lo que sentí al leer por primera vez La piedra filosofal con diez años y perdí la cuenta de las veces que lo releí. Sin embargo, me parecía algo redundante hablar de unos libros que conoce prácticamente  todo el mundo, de modo que he preferido dejar el último puesto de la lista para este libro. 

El diccionario del mago, Allan Zola y Elizabeth Kronzek

En El diccionario del mago se desgrana buena parte del universo descrito en las novelas de J.K. Rowling, pero puesto en contexto. Mitología, leyendas, animales fantásticos, historias sobre las brujas y un largo etcétera. La lectura ideal para avivar el fuego prendido a través de la saga. Este libro fue, durante mucho tiempo, mi Biblia personal. 

Y hasta aquí la lista de los 10 libros que marcaron mi infancia. Podría haber incluido Babelium de Josep Frederic Pérez, libro al que le debo el nombre que más empleo para nombrar mis espacios online. Por supuesto, hubo mucho más -por ejemplo, los libros de Pesadillas, horas de diversión a pesar de lo redundante de sus historias-, pero creo que esta decena es una buena muestra de las historias que me hicieron amar los libros desde pequeña. ¡No dudes en dejarme en los comentarios cuáles fueron los tuyos! 

Un pequeño detalle antes de terminar: si tienes pensado regalar o comprarte un libro, hay muchas librerías pequeñas que continúan su actividad online y que pueden servir libros a domicilio durante estos días. También, muchos establecimientos te dan la opción de recoger los libros cuando termine el confinamiento. Apuesta por los pequeños negocios para hacer tus compras de Sant Jordi; las librerías más pequeñas te lo agradecerán ;). 

Puedes utilizar directorios como Llibreries Obertes o Todos tus libros

Noemí Escribano

Comunicadora Audiovisual, lectora voraz y procrastinadora nata.

1 respuesta

  1. ¡Muy buena lista! Pues en estos días necesitamos todos buenas historias 🙂

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