‘The Room’ – ohai Tommy!

The room

Lo reconozco; cuando alguien me dice que una película es sumamente mala siento unas ganas irremediables de verla. Sentando estas bases era muy difícil resistirse a The Room, una cinta siempre precedida por la frase «es una de las peores películas de los últimos años». De modo que me dispuse a verla con un buen timing, ya que en aquel momento se encontraba en pleno rodaje el film de James Franco The Disaster Artist -basado en el rodaje de The Room-.

The room: una de las mejores peores películas

Tommy Wiseau, aka «hombre orquesta», no me decepcionó. Su The Room es un gran WTF de principio a fin, y podemos decir que su director tiene toda la culpa/mérito, puesto que Wiseau es también productor, guionista y actor principal de la cinta. Y sí, la película es un despropósito gigante, pero también resulta ser curiosamente entretenida y, por qué no decirlo, susceptible a nuevos visionados. Tiene gracia, pero ya es mucho más de lo que puede decirse de otras películas.

Dentro de ese aroma rancio, desconcertante y ¿definitivamente? erróneo que flota en todos y cada uno de los planos del film, hay algo más. Ese algo es la capacidad de Tommy Wiseau, en su total falta de complejos, de brindar momentos verdaderamente memorables. Viendo The Room uno podría introducirse en la paradoja de preguntarse si una obra-engendro, que reniega de cualquier lógica formal cinematográfica, puede constituir en sí mismo una forma genuina de responder al séptimo arte. Desde luego, no puede negarse que Wiseau hace una interpretación de la obra cinematográfica «diferente». 

The room

La habitación de Tommy Wiseau

Enumerar los motivos por los cuales The Room es un mal film evoca el despliegue de pergamino que llega al suelo y sigue extendiéndose. No obstante, este ejercicio formal tan serio, tan académico, no va demasiado en consonancia con la experiencia que implica el visionado de esta película. Su encanto radica en la inocencia de Wiseau al considerar que esta pieza era, simplemente, potable a pesar de sus gigantescas incongruencias y su humor inintencionado. El desconcierto seguido de la carcajada es el estado natural al ver The Room. No es casualidad que su visionado se haya convertido en un ritual para algunas personas, emulando a otros fenómenos como Rocky Horror Picture Show. 

¿Aún quieres saber qué está mal en The Room? Si insistes, lector, te diré que el filme logra hitos difícilmente alcanzables, como que contemplar a un hombre comprando en una tienda sea risible o que una escena de sexo supuestamente romántica dé todo el cringe del mundo. Desconozco si Tommy Wiseau es un completo desastre o un genio, pero la verdad es que me da igual. The Room vino para quedarse con sus «ohais» y sus interpretaciones execrables. Ver el filme de Wiseau nos hace cómplices de una verdad no siempre aireada: que el cine puede ser muchas cosas. Y eso, ya de por sí, es una cura perfecta al esnobismo que, cada vez más, nos impide sentarnos y disfrutar de una obra tal y como hacíamos de niños.

Ficha The Room Filmaffinity

Trailer de The Room

Noemí Escribano

Comunicadora Audiovisual, lectora voraz y procrastinadora nata.

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