‘Melanie. The girl with all the gifts’ – la semilla del futuro

Melanie. The girl with all the gifts
Melanie. The girl with all the gifts

Uno de los recursos más sugerentes de cara al espectador -siempre y cuando esté llevado con cierta sabiduría- es cuando un film nos presenta un contexto desligado de nuestra realidad en el que nosotros debemos aprender las nuevas reglas del juego. Situarnos en una realidad alternativa, tal y como sucede en Melanie. The girl with all the gifts, suele resultar estimulante, ya que vemos representados algunos de los dilemas de nuestra sociedad en escenarios que los desnudan para (de)mostrarnos una cotidianidad poco agraciada.

Y esta es, precisamente, la carta que Melanie. The girl with all the gifts juega a la perfección, yendo más allá de su argumento apocalíptico. 

La amenaza de lo distinto

El punto de partida de este film de Colm McCarthy nos sitúa en una especie de base militar donde los niños son tratados como bestias. Estos viven confinados en celdas y sus traslados se desarrollan amarrados a sillas de ruedas mientras son apuntados por fusiles; la totalidad de su existencia consiste en una espera incierta y en la única concesión que poseen, las clases de la señorita Justineau (Gemma Arterton). Ella les explica cuentos de la mitología griega y les ofrece el regalo de un trato humano. Melanie (Sennia Nanua) es uno de estos niños;  destaca por su curiosidad e inteligencia y muestra un vínculo evidente con su maestra. Hasta que llega el día en que todo cambia. 

Melanie. The girl with all the gifts

El cine no nos brinda tantos ejemplos en que los niños aparezcan como el peligro o el elemento a temer; más todavía cuando su apariencia y comportamiento habitual resulta inocente. En Melanie. The girl with all the gifts, estos no pueden evitar su condición natural cuando surge un estímulo, pero su naturaleza no dista de la de cualquier otro niño (no, no estamos ante pequeños desalmados al estilo ¿Quién puede matar a un niño?). Sin embargo, su instinto es letal y constituye una amenaza para quienes les rodean; habrían sido exterminados de no resultar piezas clave para una potencial vacuna contra la plaga zombie que asola el planeta.

Melanie. The girl with all the gifts: apocalipsis desde la mirada infantil

El film coloca rápidamente las cartas sobre la mesa, aunque poco a poco iremos descubriendo los aspectos esenciales que desembocan en su desenlace. Melanie. The girl with all the gifts aparece como una propuesta bastante sobria en la que los elementos efectistas emergen en pequeñas dosis sin relevancia real, ya que el foco de la narración se centra en Melanie. Cabe destacar la interpretación de Sennia Nanua (Melanie) y su manera de conectar con los personajes de la profesora (Gemma Aterton), el soldado (Paddy Considine) y la científica (Glenn Close).

Es Melanie quien, con su mirada bien abierta y su mente despierta, abre la brecha en una realidad consolidada en la idea de lo que es bueno y lo que es malo. La virtud de Melanie. The girl with all the gifts es romper con las mecánicas habituales de este subgénero, planteándonos nuevos escenarios donde los roles se difuminan.

Es cierto que Melanie. The girl with all the gifts desaprovecha un poco el contexto planteado: nos centramos en un único grupo de supervivientes y, pronto, los hambrientos (nombre con el que se denomina a los zombies) pasan a tomar un papel secundario. Desde mi punto de vista, creo que haber optado por este enfoque es lo que enriquece la narración: tenemos una visión muy sesgada de la realidad de los personajes y la información nos llega en segmentos, de modo que compartimos parte de la inocencia de Melanie ante este mundo que se le presenta. También es cierto que, una vez salimos de la base militar, perdemos ese elemento singular de la trama para diluirse en aguas familiares para cualquier devorador del subgénero.

Melanie. The girl with all the gifts

ZONA SPOILER

Aun así, he disfrutado mucho con el planteamiento que subyace en las acciones de los personajes, especialmente de Melanie, en el tramo final del film. La película sugiere un cambio evolutivo pero, más allá de eso, la posibilidad de que aquellos que ostentan la supremacía no sean siempre quiénes puedan subsistir. Podemos extrapolar el mensaje a una sociedad -la nuestra)- donde la integración y el cambio no siempre son bienvenidos (más bien al contrario) y donde es fácil aferrarse a lo conocido repudiando los cambios y alternativas sociales que se producen naturalmente del paso del tiempo.

Sin ir más allá, me quedo con la poderosa imagen final donde el captor queda capturado, y donde la voz de la resistencia queda recluida para ser el último vestigio de una sociedad ya caduca, a favor de una nueva generación que, por una vez, ha logrado tomar el control. 

Ficha Melanie. The girl with all the gifts Filmaffinity

Trailer Melanie. The girl with all the gifts

Noemí Escribano

Comunicadora Audiovisual, lectora voraz y procrastinadora nata.

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