Ámsterdam – qué ver en tres días (I)

ámsterdam

Nuestro viaje a Ámsterdam nos sirvió para aprender una cosa: es preferible que tu alojamiento resulte algo más caro pero que esté cerca de las zonas de interés turístico. Primero, porque ganas un tiempo precioso en los traslados y, segundo, porque los billetes de autobús desde el hotel en el que nos hospedamos (Hotel Ibis Schiphol Amsterdam Airport) costaban 5 euros por trayecto, lo que nos supuso un total de 20 euros al día sin contar los desplazamientos dentro de la propia Ámsterdam.

Aun así, lo cierto es que no tuvimos problemas de transporte ni para ir ni para volver de la ciudad, y que el tráfico de autobuses era bastante fluido (unos 25-30 m hasta la parada de Rijksmuseum).

Ruta por Ámsterdam

El viaje constó de 3 días (más un cuarto que no cuento, ya que llegamos de noche): dos de ellos los pasamos en Ámsterdam ciudad, mientras que uno lo destinamos a una pequeña excursión a Edam-Volendam, de la que hablaré en otro post. Dos día son suficientes para ver la ciudad de forma general, más todavía si vais en unas fechas diferentes a las nuestras (en pleno febrero, con toda la ciudad nevada). Aun así, algo más tiempo hubiera resultado perfecto para poder disfrutar de más museos y de alguna que otra excursión más. También hay que decir que, a pesar de perdernos la típica postal de Ámsterdam llena de flores, el escenario nevado era realmente precioso y dio mucho de sí. 

Rijksmuseum

Nuestra primera parada fue en los alrededores del Rijksmuseum, el museo más importante de Ámsterdam y el único (junto a la casa de Ana Frank) que nos dio tiempo a visitar. Fue una verdadera lástima no tener tiempo para el Museo Van Gogh, que está justo al lado del Rijksmuseum y que rinde homenaje al célebre pintor holandés.

Rijksmuseum
Alrededores Rijksmuseum

El recinto es bastante grande, de modo que conviene reservarse unas horas para poder visitarlo con calma. Dentro pudimos ver uno de los autorretratos del mismísimo Van Gogh, aunque una de las obras más famosas del museo, La Lechera de Johannes Vermeer, había sido trasladado durante un breve periodo de tiempo. Pudimos disfrutar, eso sí, de grandes obras de Rembrandt como La ronda de noche y Los síndicos de los pañeros. También pudimos ver la bonita biblioteca de Cuypers, la que dicen es la más grande y antigua de Ámsterdam.

Rembrant
Rijksmuseum
Biblioteca de Cuypers

Paseando por los canales y Bloemenmarkt

Sin duda alguna, uno de los mayores atractivos de Ámsterdam son sus canales. Aunque no pudimos disfrutar de ningún atardecer espectacular, debo decir que la postal de los canales nevados era espectacular. El mercado de las flores, Bloemenmarkt, tiene una gran variedad de flores (no podían faltar los famosos tulipanes) y entrar en él fue lo más cercano a vivir la primavera holandesa en la ciudad.

canales Amsterdam
canales Amsterdam
Bloemenmarkt
Bloemenmarkt

Hacia la Estación Central: La plaza Dam

Nuestro objetivo era llegar hasta la Estación Central y atraversarla, donde tomaríamos un pequeño ferry para llegar a la otra orilla y así empezar el tour Rock the city. Gracias a esto pudimos pasear por diversas áreas de la ciudad, muy animada a pesar del frío y la nevada. Vimos el primero de muchos smartshops, tiendas donde venden de forma legal productos como setas alucinógenas y otros productos para fumar. También pudimos admirar la famosa Plaza Dam, uno de los puntos más importantes de la ciudad.

smartshop
Amsterdam
madame tussaud amsterdam
Plaza Dam
Amsterdam
Estación central de Ámsterdam
ferry

A’DAM lookout: una vista panorámica sobre Ámsterdam

Una vez cruzamos al otro lado subimos a la primera atracción dentro del Rock the city tour (muy recomendable, ya que sólo cuesta 25 euros e incluye tres atracciones que merecen la pena). Desde el mirador A’DAM pudimos contemplar una vista panorámica de 360º de la ciudad, algo deslucida por el mal tiempo. La subida a lo alto de la torre se hace dentro de un ascensor con unas vistas algo psicodélicas; quien lo desea, tiene la opción de montarse en unos columpios especiales que se balancean por fuera del edificio. La sensación tiene que ser vertiginosa, pero ninguno de los dos nos atrevimos a ello…

En los alrededores del A’DAM lookout también está el EYE Film Institute Netherlands, la que debería ser una visita obligada para los amantes del cine (aunque yo misma no tuve tiempo para ver más allá de su entrada…).

Amsterdam
Eye Filmmuseum
vistas Amsterdam
A'DAM lookout

Heineken Experience

El segundo paso del Rock the city tour consiste en llegar hasta la Heineken Experience mediante un pequeño crucero por los canales con guía. La guía nos explicó (en inglés) algunas curiosidades sobre las casas flotantes, así como sobre determinados puntos de la ciudad. En el crucero puedes disfrutar de una buena cerveza (Heineken, por supuesto) para ir preparándote para el último tramo del tour.

canales ámsterdam

La Heineken Experience fue… toda una experiencia. El tour es realmente completo: los guías te enseñan parte del proceso de elaboración de la cerveza, que ahora se ha trasladado a las afueras de la ciudad. También te explican la historia de la empresa y hay juegos interactivos. La parte final del tour consta de una degustación de la cerveza y, a partir de ahí, aún puedes pasar un buen rato más antes de abandonar la fábrica. Y es que la zona del final cuenta con diversos juegos y fotomatones, además del área de bar donde puedes tomarte otras dos Heineken gratuitas.

Heineken experience
Heineken experience

Coffeeshops y por el Barrio Rojo

Terminamos el día dando una vuelta por algunos de los coffeshops más famosos de Ámsterdam y por el famoso Barrio Rojo. Algunos apuntes: los coffeeshops se asemejan a bares normales y corrientes, donde además de tomarte una Coca-cola puedes adquirir desde porros liados y listos para ser consumidos hasta marihuana, hachís y pipas. Normalmente los dependientes te aconsejan sobre qué consumir: algunos de sus productos son más fuertes y se suele aconsejar a los neófitos en la materia productos más suaves. Puedes fumarte los porros allí mismo mientras tomas una bebida; muchos de ellos, sobre todo los más populares, están repletos de gente, de modo que si quieres acomodarte en uno tendrás que tener algo de paciencia.

En cuanto al Barrio Rojo, tuvimos que callejear bastante hasta encontrar las famosas luces de neón rojas. Lo primero que nos sorprendió fue que los escaparates donde estaban las prostitutas se encontraban a mismo pie de calle; me había imaginado que estarían en pisos superiores, pero básicamente son puertas de vidrio donde las chicas se dejan ver y por las que acceden los clientes. Sorprendió, también, encontrar estos locales al lado mismo de una iglesia… No hay fotos de esto (y si vais, no las hagáis) puesto que si os pillan fotografiando a las chicas vuestra cámara puede acabar en el fondo del canal. ¡Quién avisa no es traidor!

Amsterdam
The Bulldog - primer coffeeshop

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Noemí Escribano

Comunicadora Audiovisual, lectora voraz y procrastinadora nata.

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