‘La bruja’ – la belleza del miedo

La bruja

Crecemos con los cuentos infantiles. Cuando somos pequeños, estas narraciones se convierten en el arrullo de la duermevela. Nos hacen soñar y nos enseñan pequeñas lecciones sobre la vida que luego acarreamos durante nuestra vida adulta. La herencia que recibimos de niños es difícil de disolver, incluso diluida por el paso del tiempo. Sin embargo, es curioso cómo, hasta que no somos mayores, no discernimos el grado de crueldad y de terror que entrañan muchas de estas historias. La bruja podría ser otro de esos cuentos para contarnos de niños, alineado con lobos que engullen a ancianas y cazadores que deben traer corazones de princesas en bandejas de plata. 

Seguramente, la historia de Robert Eggers nos parecería muy coherente dentro de nuestro universo particular de horrores edulcorados. El «pequeño» fallo de este plan, es que en La bruja las imágenes hablan tanto como las palabras. Y el terror que vierten da rienda suelta a otra dimensión de terror. Una muy consciente y en la que no hay moraleja que nos salve

La bruja - Robert Eggers

La belleza del folklore

En La bruja conocemos a una familia cuyo padre está convencido de ser uno de los pocos miembros de la comunidad que sirve correctamente a Dios. Sin embargo, tras tratar de aleccionar al resto del pueblo, finalmente tanto él, como su mujer y sus cinco hijos terminan siendo desterrados a las inmediaciones de la colonia. La familia se asienta en una granja próxima al bosque y trata de prosperar llevando una vida piadosa y trabajadora. Pero las circunstancias trastocan su apacible vida de forma totalmente insospechada.

La bruja es un film de hermosura terrorífica. La belleza de sus detalles, de la composición de los planos y de la puesta en escena confiere el marco perfecto para una historia basada en el folklore. Hasta cierto punto, puede llegar a recordar a El bosque, película dirigida por Night Shyamalan, aunque en este caso su deriva poética mantiene el protagonismo, mientras que La bruja opta por derroteros más oscuros. Aun así, es indudable que ambas piezas están compuestas por planos que exudan poesía, y que su terror emerge de la naturaleza provocando una sensación casi primitiva. Es en la raíz de las cosas donde hallamos aquello que más miedo nos provoca. 

El pecado en familia

Los conflictos que propone la cinta de Eggers engloban diversos temas. Desde la fe y las distintas sendas del credo, hasta el encuentro con el pecado y la debilidad de la unidad familiar. Todo ello tamizado por el filtro de las leyendas populares y esa costumbre tan arraigada en nuestra sociedad de perpetrar los actos más execrables con el nombre de Dios en los labios. Particularmente bien armado es cómo en La bruja cada miembro de la familia protagonista personifica uno de los pecados capitales. El padre representa la Soberbia, la madre la Envidia, Caleb la Lujuria y Tomasin… el pecado de la chica lo omito para quiénes aún no hayan visto el film.

La bruja es lógica en su desarrollo y conclusión, habilidosa en su juego de añadir tensión con un efectivo juego de planos y contraplanos. Sin fanfarrias la película consigue narrar una historia sencilla y compleja, que al mismo tiempo resulta tan bella como perturbadora. Las interpretaciones son excelentes y los escasos personajes que aparecen sostienen la cinta sin problemas, incluidos los más pequeños.

Miedos infantiles

La película consigue apelar a los miedos primarios de nuestra infancia, convirtiéndolos en algo tangible y adulto. Como si esas viejas historias hubieran traspasado el umbral de los años, convirtiéndose en algo terriblemente real. Así, por mucho que un cuento sobre una bruja en el bosque siga teñido de ingenuidad infantil, el buen hacer de Eggers hace posibe que el paso de los años ya no implique la garantía de sentirnos a salvo de esos temores.

De esta manera, un mero atisbo del terror convierte la omisión en la más efectiva de las armas. Nuestra imaginación se convierte de nuevo en el enemigo, sólo que ahora nos recreamos en esa sensación, satisfechos con la regresión. Cuando surge el escalofrío, volvemos a ser niños de nuevo.

Ficha La bruja Filmaffinity

Trailer La bruja

Noemí Escribano

Comunicadora Audiovisual, lectora voraz y procrastinadora nata.

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