‘Yo, Tonya’ – ascenso y caída

Yo, Tonya

Mientras que hay películas que se regodean en el drama, otras lo exponen sin cargar las tintas, utilizando los recursos a su alcance para restar gravedad o para mostrar los hechos de forma desenfada. Yo, Tonya, en otras manos, se habría convertido en un auténtico dramón; y es que los ingredientes estaban ahí. La familia desestructurada, la madre incapaz de demostrar amor por su hija -más bien lo contrario-, un matrimonio tóxico y una historia de superación personal truncada por un escándalo. Sin embargo, Craig Gillespie ha optado por afilar las cuchillas y mostrar un enfoque algo distinto…

¿Quién es Tonya Harding?

Para mí, Tonya Harding era una total desconocida hasta el visionado de este biopic. Un resumen sin spoilers -puesto que la información es de que conocimiento público- sería que Harding fue una especie de «outsider» en el mundillo del patinaje profesional sobre hielo. Tuvo que batallar más de lo habitual por no personificar el prototipo de chica típico de estos lares. Con una procedencia humilde y un aspecto “poco depurado” -con trajes hechos por su madre o ella misma- partía con la desventaja de no ajustarse a la imagen que se esperaba de ella.

Y sin embargo, su técnica hablaba por sí misma. Tal y como vemos en Yo, Tonya, Harding fue la primera mujer estadounidense en conseguir completar el triple axel en competición. La historia podía haberse quedado así y dejar a Tonya como protagonista de un cuento donde el patito feo se convierte en cisne. Sin embargo, su turbulenta vida personal y los hechos que acontecieron la convirtieron en un caso destacado de escarnio público. Toda una presa para los tabloides de los años 90 cuyo eco todavía se recuerda.

Yo, Tonya

Un biopic poco convencional

Lo primero a destacar de Yo, Tonya es la carismática performance de sus personajes. Primero tenemos a una más que convincente Margot Robbie, recreando con humanidad y cierta agresividad a Harding; y después es imposible no mencionar a una brutal Allison Janney en el papel de LaVona -su madre-. Janney tiene muchas papeletas para la estatuilla en la próxima gala de los Premios Oscars. Tanto ellas como el resto de personajes representan de una forma pasmosamente fidedigna -dentro de las licencias ficcionales- a los caracteres reales. Lo podréis comprobar en los créditos finales de la cinta.

El film se desentiende totalmente del “estilo biopic de domingo” en el que tan fácilmente podía haber caído con semejante trama. Por el contrario, Gillespie nos presenta dos horas que vuelan gracias a su dinámico montaje y tratamiento. Parte de la gracia consiste en ver cómo los personajes explican su versión -muy libre- de los hechos, tanto en el presente como a través de los flashbacks, rompiendo continuamente la cuarta pared. La banda sonora está al servicio de este tratamiento, haciendo que incluso las escenas más crudas y violentas cuenten con pegadizos temas obra de Fleetwood Mac o de Cliff Richard.

Yo, Tonya

Los golpes que da la vida

Tonya Harding recibe muchos golpes, físicos y psicológicos, tanto dentro como fuera de la pista de patinaje. A pesar de ello, en Yo, Tonya no nos encontramos ante un film empecinado en mostrarnos lo inocente que era Harding o lo injusto que era el mundo con ella. Todo lo contrario: la película no omite la personalidad algo complicada de Tonya y aprovecha para equilibrar la balanza, sólo incidiendo en dejar claro cuánto significaba el patinaje para Tonya. De nuevo cabe ensalzar la interpretación de Margot Robbie, calcando la transparencia de Harding tanto en sus gestos de triunfo como de derrota sobre la pista.

Yo, Tonya es un filme al que le agradezco que haya dejado de lado la languidez típica del subgénero, apostando por un pulso narrativo con más nervio. Es posible que los riesgos que entraña la propuesta a veces produzcan cierta confusión en el espectador. Es posible que no sepas cómo reaccionar ante las situaciones más crudas, pero el mejor consejo es, sencillamente, dejarse llevar. Al final, por hiperbólicas que parezcan muchas situaciones, sabemos que la realidad tiende a superarse con facilidad.

Ficha Yo, Tonya Filmaffinity

Trailer Yo, Tonya

Noemí Escribano

Comunicadora Audiovisual, lectora voraz y procrastinadora nata.

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