Si hay algo fabuloso en las artes es su capacidad para nutrirse entre ellas, ampliando los horizontes de cada experiencia y desdibujando los límites a la hora de disfrutar de la música, del cine o de la literatura. Como Fences, son muchas las obras que proceden de libretos teatrales y han sido adaptadas al cine. Sin embargo, algo falla cuando dicha obra es trasplantada al nuevo medio sin la debida adaptación. Un teatro sin teatro en que, por bueno que sea el guion o las interpretaciones, se verá deslucido y obligado a sobrevivir sin su molde original. La austeridad espartana no le sienta bien a Fences, filme al que le habría venido genial que alguien le hubiera tomado la medida cinematográfica.

Fences, un drama en tres actos

Por resumirlo llanamente, en Fences asistimos a una obra de teatro filmada que tiene una duración de dos horas. La ausencia de cierto sello autoral o de una leve narrativa cinematográfica es inexistente, hasta tal punto que ésta resulta la característica más notoria de la película. En una cinta claramente centrada en la parte actoral no eran necesarias filigranas estéticas, pero sí cierto trabajo a los mandos que nos recordara que esto es distinto de una representación teatral. Una verdadera lástima, porque esta película dirigida y protagonizada por Denzel Washington va ganando más y más a medida que los minutos se suceden , cuando el conflicto llega y la verborrea parece alcanzar el ansiado clímax.

Pulso actoral

Lo que no se le puede negar a Fences es su poderío actoral: tanto Denzel Washington como Viola Davis están francamente sensacionales en sus roles dentro de un matrimonio sembrado de contradicciones, anhelos y conflictos sin resolver. Viola Davis sobresale especialmente dejándose la piel en una interpretación inspiradísima, en la que triunfa representando el impacto de una vida amarga a la espalda.

En su primera hora, Fences está al borde de descarrilar debido a un ritmo farragoso que se sostiene únicamente en los diálogos. El núcleo de la historia sigue resultando algo insípido y no es hasta el final cuando la película emprende el vuelo. Sin embargo, es claramente insuficiente tener que esperar a ver a Viola Davis arrasar con su interpretación para que el filme resulte interesante.

Respecto a su final, simbólico y menos literal que el resto de la cinta, me parece un desvío innecesariamente evasivo teniendo en cuenta los temas que trata el filme. Fences habla sobre las personas, como piensan y cómo actúan -no necesariamente a la par-, y sobre la familia y el sacrificio. En definitiva, Fences habla de la vida, pero su final es tan falso como las historias que el personaje de Washington explica con entusiasmo infantil y la verborrea de quien ha aprendido a camuflarse bajo un torrente de palabras.

Fences, 2016 – 139 min. \ Productora: Paramount Pictures, Scott Rudin Productions

Dirigida por Denzel Washington. Protagonizada por Denzel Washington, Viola Davis, Stephen Henderson, Jovan Adepo, Mykelti Williamson, Russell Hornsby, Saniyya Sidney

Ficha de Fences en Filmaffinity

Tráiler de Fences

Publicado por Noemí Escribano

Comunicadora Audiovisual, lectora voraz y procrastinadora nata.

Dejar un comentario

Deja un comentario Cancelar respuesta

Salir de la versión móvil