Los Planetas: cuando la música trasciende

Asistir a un concierto siempre es emocionante; está la expectación en esos minutos previos a la salida del grupo, y luego el momento justo en que apagan las luces, se encienden los focos y empieza la magia.

Sin embargo, hay ocasiones en que la vivencia va todavía más allá. Ayer en la sala Apolo, en el concierto de los Planetasse vivió algo así. Mi idilio con esta banda granadina viene desde hace poco (demasiado poco), el tipo de flechazo que cuesta encontrar pero que cuando surge pasa a formar parte de ti. Algo así debían sentir los demás por el cúmulo de escenas que pude observar, como las lágrimas de mis compañeras de primera fila al oír algunas de las canciones, o la sincronía de las decenas de voces coreando las letras, o el estruendo de las ovaciones al finalizar los últimos acordes de cada pieza.

Se notaba en el ambiente cierta trascendencia, ya desde la misma actuación de los teloneros Pájaro Jack. La sensación de estar viviendo algo especial, algo que no se experimenta en todos los conciertos a los que uno asiste. Creo que es porque Los Planetas son la clase de banda capaz de crear letras y melodías de esas que te hacen sentir identificado e imprimir recuerdos en ellas.

Ver y escuchar a J y compañía, con las melodías y letras que han marcado generaciones (y que, a juzgar por el amplio rango de edades de los asistentes, las siguen marcando) produce un sentimiento difícil de describir.

Aunque a cualquier fan de Los Planetas tampoco haría falta explicárselo.

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Noemí Escribano

Comunicadora Audiovisual, lectora voraz y procrastinadora nata.

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