‘Minari. Historia de mi familia’ – creciendo en la adversidad

Minari. Historia de mi familia

Minari. Historia de mi familia es una de esas cintas de las que oyes hablar cada vez más, hasta que su visionado se hace imprescindible. En una época en que los estrenos se han visto menguados drásticamente -acostumbrados como estábamos a recibir cada semana una cantidad inasumible de películas- resulta algo más fácil prestar la atención que se merece a las nuevas propuestas.

Minari llega a las salas españolas tras ganar el Premio del Jurado y el Premio del Público en Sundance, un consenso que avala su entrada en la categoría de Mejor Película de Habla No inglesa en los Oscars 2021. La cinta, que también será proyectada en la próxima edición del BCN Film Fest, ofrece su particular lectura del sueño americano. Un tema sobre el que tanto la literatura como el cine se han prodigado con creces, pero en el que no resulta tan habitual colocar en su epicentro a una familia coreana que ha emigrado a Estados Unidos. 

El sueño americano visto por Lee Isaac Chung

A pesar de la gran cantidad de inmigrantes coreanos que se asentaron en los Estados Unidos durante las últimas décadas del siglo XX, el cine -al menos aquel que llega a nuestras salas- no ha explorado demasiado esta perspectiva. Lee Isaac Chung, director de Minari, se ha basado en sus propias vivencias durante los años 80 para contar esta historia, en la que se muestra el reverso amargo del American Dream. 

Jacob (Steven Yeun) y Mónica (Han Ye-ri) son un matrimonio surcoreano con dos hijos, David y Anne, que viven en California. Por deseo expreso de Jacob, la familia se traslada a una granja de Arkansas con el objetivo de prosperar cultivando y vendiendo frutas y verduras coreanas. A través del día a día de la familia, vemos los conflictos surgidos por la nueva situación, especialmente entre Jacob y Mónica, quienes defienden modos muy distintos de afrontar el futuro.

Un lugar para que el minari crezca

Muy a menudo, las historias sencillas son las más difíciles de contar. Encontrar el equilibrio al plasmar la intimidad familiar sin ceder al sentimentalismo o lo banal no es fácil, pero precisamente ésta es la virtud principal de Minari. La realidad cotidiana se nos presenta como un ente orgánico que reacciona, se amolda y se rebela ante las circunstancias que van teniendo lugar. La familia Yi desea encontrar su lugar, incluso si eso supone echar raíces en la adversidad, algo que entronca directamente con la metáfora poética de la planta de minari -que siempre renace más fuerte-.

Padre, madre, hijos (y abuela) conforman un tapiz de personalidades lo suficientemente definidas -a excepción de la hija, el personaje más desdibujado- para hacer de sus diferentes posturas algo congruente. El afán de Jacob por tener éxito con la granja deja al descubierto los fallos obvios de un ideal tan seductor como engañoso; también, se presentan ciertas pinceladas de su entorno, donde se ponen de relieve el racismo y la extrañeza nada disimulada ante los nuevos inquilinos de la granja.  

Dejando de lado un suceso algo forzado que empuja la trama hacia el desenlace deseado, Minari. Historia de mi familia rebosa calidez y naturalidad, haciendo de su conmovedor relato un testimonio más de aquellos que emigraron buscando un futuro mejor.

Minari, 2020 – 115 min. \ Distribuidora: A24

Dirigida por Lee Isaac Chung. Protagonizada por Steven Yeun, Han Ye-ri, Youn Yuh-jung, Alan S. Kim, Noel Cho, Will Patton, Scott Haze, Eric Starkey y Esther Moon.

Ficha de Minari en Filmaffinity

Tráiler de Minari

Noemí Escribano

Comunicadora Audiovisual, lectora voraz y procrastinadora nata.

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