‘Destroyer’ – redención noir

Destroyer

A la hora de llevar a cabo la promoción de una película, el marketing siempre suele centrarse en un aspecto concreto para resolver el filón que inste a la gente a ir al cine. Ya sea un “basado en hechos reales” como un “protagonizado por la ganadora de 2 Oscars”, estas estrategias suponen el primer anzuelo y la base por la que un film empieza a resonar, al margen de los premios y de la crítica profesional. En el caso de Destroyer, el gancho era bien sencillo: “la impactante transformación de Nicole Kidman”. Y es que no negaréis que supone un pequeño golpe emocional ver a la bella actriz australiana totalmente demacrada a través de un más que efectivo maquillaje. Por suerte -y no siempre puede decirse esto- la interpretación de Kidman apoya totalmente su caracterización.

Erin Bell (Nicole Kidman) es una inspectora de policía incapaz de superar su pasado. Su infiltración, hace casi veinte años, en una banda de ladrones tuvo consecuencias terribles en su vida, hecho que todavía no ha superado. Pero cuando el líder de la banda vuelve a dar señales de vida, Erin afrontará la misión de poner de una vez en jaque al hombre que destruyó su vida.

Destroyer

Thriller a plena luz del día

Erin Bell supone una nueva dimensión al más que reconocible personaje del cine noir; ese inspector/detective alcohólico que ha tocado fondo y que se topa con el caso de su vida. La interpretación de Kidman me ha traído ecos del papel que se marcó José Coronado con Santos Trinidad en el thriller policíaco No habrá paz para los malvados; en este caso, el escenario se sitúa en la luminosa Los Ángeles con la mirada Erin Bell recorriendo con insistencia ese pasado que la destrozó física y mentalmente.

Su redención – o total inmolación- transcurre en una persecución en diferentes fases donde se mezclan hechos pasados y presentes para completar el puzzle de lo acontecido. De Destroyer cabe destacar la efectiva dosificación de la información que, pese a no proporcionar grandes giros a lo largo de la trama, sí que sirve para profundizar en la galería de personajes. Es curioso que el personaje que resulte menos creíble sea el del propio Silas (Toby Kebbell) -cabecilla de la banda y objetivo final de Erin-, difuminado en exceso, mientra que el resto de personajes ofrece un buen estímulo para seguir la cadena de sucesos.

Destroyer

Un alma destruida

No es la primera vez que Nicole Kidman arriesga, aunque es difícil obviar el caramelo de una caracterización que apoya su espléndida actuación y que supone un impacto contundente. La cámara se recrea en Erin Bell, un personaje afeado por la vida y las circunstancias y que, aun así, resulta totalmente magnético. Destroyer lo forman ella y el visible retrato del descenso a los infiernos de una mente agotada psicológicamente por las decisiones y el peso de la culpa.

El filme dosifica la acción, intensa cuando hace acto de aparición; su peor lacra es alargar innecesariamente algunos momentos en su tramo final, restando algo de fuerza a su empaque general. Y aunque el guión deja lugar a pocas sorpresas, su manera de desgranar poco a poco el cómo y el por qué permite abordar con efectividad el destino de Erin y de la banda de ladrones. Algo más rutinaria resulta la relación con la hija (Jade Pettyjohn), aunque también sirve para dejar un buen momento de entrega dramática.

Destroyer gustará a fans del thriller noir más lento y reposado, y también resulta ideal para disfrutar a Nicole Kidman en un papel más arriesgado que otros de sus roles más convencionales. Karyn Kusama configura un filme del que, más que lo que sucede, su punto fuerte es descubrirnos un rol protagónico quebrado pero de incontestable fuerza que, por sí solo, se basta para sostener la película.

Ficha Destroyer Filmaffinity

Trailer Destroyer

Noemí Escribano

Comunicadora Audiovisual, lectora voraz y procrastinadora nata.

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