‘Fe de etarras’ – cuando el humor cura

Fe de Etarras

Fe de etarras no me ha parecido una comedia excepcional, si bien la idea que propone y desarrolla está bien ejecutada. Tenemos a un cuarteto de etarras que incluye a un riojano con ganas de deshacerse del pasado, a un manchego con aspiraciones de ser Chuck Norris (o cualquier otro héroe de acción) y a una pareja que se niega a reconocer que lo es. Los cuatro comparten su deseo de frenar el fin de ETA y se dedican a esperar una llamada que no llega en un piso franco. Y todo esto en plena fiebre del mundial de Sudáfrica de 2010, cuando los gritos de «yo soy español, español, español» se convirtieron en la cantinela habitual.

Fe de Etarras

Fe de etarras: una producción precedida por la polémica

La nueva producción de Netflix, dirigida por Borja Cobeaga (No controles, Pagafantas) venía rodeada de polémica. En España, ETA constituye todavía un tema muy sensible, puesto que la organización terrorista causó muchísimas muertes, así como un clima de terror difícil de evaporar. Por esa razón, las críticas previas y las amenazas de muchos usuarios a cancelar su suscripción de la plataforma podían entenderse. En este caso, tampoco ayudó la publicidad de Netflix, como siempre controvertida y descarada.

Sin embargo, establecer límites al humor sin dar previamente el beneficio de la duda es algo muy osado. Cobeaga explicó que su comedia no pretendía, en ningún caso, hacer daño a nadie y que sólo quería teñir de humor un tema que ha sido tabú durante mucho tiempo. Y tras ver Fe de etarras, desde mi punto de vista opino que es muy difícil que la sensibilidad de alguien haya podido ser afectada con esta película, inocua en su planteamiento y desarrollo, necesaria en su abordamiento a dicho tema.

Comedia muy comedida

Fe de etarras es una comedia inteligente, que sabe usar las herramientas a su alcance y, sobre todo, explotar las posibilidades de su reparto, donde destacan un fantástico Javier Cámara y una muy eficaz Miren Ibarguren. También es necesario apuntar que la película queda muy limitada a efectos de trama y que no termina de despegar del todo. Esto está directamente relacionado a la contención y al cuidado extremo del que han hecho gala en el guión, evitando rebasar las fronteras del mal gusto.

La película de Cobeaga tiene un par de momentos hilarantes (para mí, el principal es el despliegue de la bandera gigante, aunque también es difícil no reír con la escena del trivial). Sobre todo, Fe de etarras sirve para relajarse en el sofá y sonreír ante una comedia focalizada en una temática de la que creímos que no podríamos llegar a reírnos jamás.

Ficha de Fe de Etarras Filmaffinity

Noemí Escribano

Comunicadora Audiovisual, lectora voraz y procrastinadora nata.

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