Café society – el encanto por la nostalgia

Café Society

En Café Society tenemos a Bobby, un joven neoyorkino con ganas de explorar mundo y, sobre todo, de salir de su sesgante vida familiar. De modo que hace las maletas y se va a Hollywood con la esperanza de que su tío, un exitoso agente de las estrellas, le proporcione trabajo. Allí conoce a Vonnie, una de las empleadas de su tío, de quien se enamora al instante y quien dará un vuelco a su vida.

La era dorada

Si fuera necesario resumir en una palabra Café society, la última película de Woody Allen, ésta sería «nostalgia». Es una sensación que llega al espectador a través de la época elegida (el glorioso Hollywood de los años 50), de unos personajes que viven con la ingenuidad de la juventud el amor y, sobre todo, mediante una trama cuyo recorrido, algo sediento de la comedia más alocada marca del autor, cede del lado de la serenidad y del inevitable estado de las cosas.

Al margen del guión, uno de los puntos fuertes de los films de Allen suele ser un reparto en estado de gracia. En este caso tenemos a Jesse Eisenberg, el protagonista-álter ego, nervioso y soñador; a Kristen Stewart como el objeto del deseo, Vonnie, y a Steve Carell en el papel del un hombre completamente absorbido por el modo de vida hollywoodiense. El elenco funciona; la única pega la encuentro (a ratos) en Stewart, una actriz que resulta magnética pero que llena sus interpretaciones con innumerables tics y gestos faciales en repetición, dando la sensación de estar viéndola en el mismo papel una y otra vez.

La comedia agridulce de Allen

Aún así, el reparto cumple y el guión fluye con viveza, sin dejar un sólo momento al hastío. La película es dinámica y cuidada; quizá la trama adolezca la falta de un puntito más de «locura», aunque esa es una clara cuestión de gustos, ya que habrá quien prefiera este tipo de Woody Allen. Lo que sí eché en falta fue algo de equilibrio entre la historia de Bobby y la de su hermano, un gángster de quien vamos sabiendo cosas de manera intermitente a lo largo del film y cuyo personaje parece que va a jugar un peso mayor en la trama de lo que realmente hace.

Café society es un film bonito, donde incluso los detalles cruentos quedan enmascarados por la comedia, en una farsa llena de esteticismo donde los sentimientos quedan socavados por el glamour y el dinero. Los ideales se diluyen con los años, y este mensaje hace que el film, por otro lado ligero y muy entretenido, te deje con una sonrisa algo amarga que, inevitablemente, me recordó a La rosa púrpura de El Cairo, esa oda a la fábrica de sueños que es el cine. Quedamos a la espera de saber si lo próximo del director neoyorquino llevará esta misma dirección… pero esa es otra historia.

Ficha Café society Filmaffinity

Trailer Café society

Noemí Escribano

Comunicadora Audiovisual, lectora voraz y procrastinadora nata.

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