Vinieron, cantaron (y algo más) y vencieron. Así podría resumirse el paso de la banda catalana Sidonie por la Sala Bikini. Les teloneó el grupo Mi Capitán, que se encargó de caldear el ambiente con su enérgico pop-rock que dejó a todos con ganas de más.

El show de Sidonie fue algo parecido a una reunión de amigos. El buen rollo imperante sobre el escenario era tal que se transmitió al público, muy receptivo y animado. Marc y Jes, dos de los integrantes de Sidonie, aparecieron en uno de los temas de Mi Capitán, de la misma manera que las últimas canciones de la noche se convirtieron en una gran fiesta por la que desfilaron miembros de ambas bandas.

Sidonie presentaba su disco Sierra y Canadá, como muy bien atestiguaba la gigantesca bandera canadiense que cubría la pared del fondo del escenario. Eso y unos cuantos neones con los nombres de los componentes del grupo fueron el principal atrezzo dispuesto, aunque con el vibrante directo del grupo hubiera servido igual un escenario vacío. Se entregaron en cada uno de sus temas, tocando no sólo canciones del citado disco, sino también recuperando diversos hits de otros discos, cosa que el público agradeció coreando las letras de Fascinado y de El Incendio.

Los integrantes de Sidonie se mostraron cercanos con los asistentes y cómplices entre ellos. Uno de los grandes momentos del concierto fue durante Un día de mierda, con el desfile de Marc Ros a hombros de uno de los miembros del staff a través de la sala. La voz principal del grupo también fue agasajado con diversos regalos por parte de los otros miembros de la banda, aunque tanto el cava como las flores acabaron repartidas entre el público. Lo mismo sucedió con sus camisetas -con el lema Estáis aquí-, tema con el que la sala explotó -figurada y literalmente con cañones de confeti- para finalizar concierto.

Publicado por Noemí Escribano

Comunicadora Audiovisual, lectora voraz y procrastinadora nata.

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