‘Saint Maud’ – cuestión de fe


Que Saint Maud se haya estrenado el 25 de diciembre de un año que permanecerá en la memoria colectiva -y no por buenas razones- resulta atinado. La ópera prima de Rose Glass constituye un opresivo drama religioso con tintes de terror, una propuesta perfecta para quienes desean una alternativa malévola a las bienintencionadas cintas navideñas generosas en azúcar.

Maud (Morfydd Clark) es una joven enfermera que, tras sufrir un trauma, se convierte en una cristiana devota. Cuando empieza a cuidar a Amanda (Jennifer Ehle), una exbailarina enferma de cáncer, Maud se hace el firme propósito de salvar el alma de su paciente siguiendo la misión que Dios le ha encomendado. 

Saint Maud: la mirada piadosa 

El día a día de Maud transcurre en una especie de calma chicha, cumpliendo diligentemente sus obligaciones mientras sostiene un turbulento monólogo interno. La revelación de convertirse en la salvadora de Amanda emerge del ambiente decadente y opresivo de la casa, un reflejo del devenir de su propietaria. Y mientras tanto, nosotros esperamos, algo aprensivos. La bien calibrada ambigüedad de Saint Maud hace que no sepamos muy bien a qué atenernos.

En una entrevista, la directora Rose Glass mencionó cómo la obra de Polanski había influenciado la atmósfera de Saint Maud. Existe una vibración malsana en los espacios donde Maud pasa su tiempo, imbuidos por una línea de pensamiento que se manifiesta en señales visuales y auditivas. Más allá de eso, otro componente: la represión sexual y de sus efectos en la psique -algo que también vimos en Repulsión-. Hay algo innegablemente erótico en la manera como Maud experimenta la religión, añadiendo una capa más de lectura que desgranar desde nuestra posición privilegiada.

Maud, mi salvadora 

En Saint Maud vemos el mundo a través de los ojos de su protagonista, convencida de poder hablar con Dios y de tener como deber cumplir sus designios. Lo que se insinúa y lo que se ve está perfectamente medido, dando pie a un filme redondo y retorcido en que las pinceladas de terror son escasas pero efectivas. Imposible no mencionar el excelente trabajo de Morfydd Clark dando vida a una joven de aspecto vulnerable e interior convulso, a cuya evolución progresiva estamos obligados a asistir desde primera fila.

Sin duda, Saint Maud es uno de los filmes que más me han sacudido este año, llegando a provocarme verdaderos escalofríos. Ojo al tramo final, donde a Glass no le tiembla el pulso en servir un desenlace tan contundente como acorde a la senda trazada. 

Saint Maud, 2019 – 84 min. \ Distribuidora: A24

Dirigida por Rose Glass. Protagonizada por Jennifer Ehle, Morfydd Clark, Turlough Convery, Lily Knight, Lily Frazer, Faith Edwards, Rosie Sansom, Marcus Hutton, Noa Bodner, Jel Djelal, Jonathan Milshaw, Linda E Greenwood.

Ficha de Saint Maud en Filmaffinity

Tráiler de Saint Maud

Noemí Escribano

Comunicadora Audiovisual, lectora voraz y procrastinadora nata.

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