‘Sombra’ – danza conspirativa

Comandante de Sombra

Sombra es el título de la nueva película de Zhang Yimou, director que antaño nos regaló joyas visuales como La casa de las dagas voladoras y Hero. Más allá de la magnitud épica de sus coreografías de artes marciales, capaces de dejar con la boca abierta al más pintado, sus películas se caracterizaban por la riqueza interior de unos personajes salpicados de conflictos internos, ambiciones y pasiones.

Esto es algo que, desgraciadamente, no encontramos en la fallida La gran muralla, un despropósito repleto de épica mal entendida. Afortunadamente, Yimou nos ha demostrado que sigue en buena forma a través de una cinta shakespeariana, donde el juego de identidades se complementa con una puesta en escena repleta de significado.

Conspiración en Pei

Jing (Deng Chao) es una “sombra”, un individuo entrenado en secreto para ejercer de doble del comandante del ejército del rey. Este militar (también interpretado por Chao) se ve obligado a esconderse mientras planea devolver la gloria a la región de Pei. Su decisión de asediar la ciudad amurallada de Jing hará que empiece a moverse la rueda de intereses y conflictos, incluyendo los de su propia sombra.

En Sombra, el juego de identidades, espejos y suplantaciones da mucho juego, aunque siguiendo una dirección diferente de la vista en cintas recientes como Quién te cantará. Más que ahondar en la psicología de cada personaje, la cinta de Yimou apuesta por reflejar una mirada más aspiracional a través de acciones y simbologías. Las identidades evolucionan y se enredan debido a los deseos -ya sean cambiantes o grabados a fuego- de sus personajes.

El más claro ejemplo de esto es Jing, la sombra: un hombre que fue arrancado de un hogar al que ansía volver y cuya libertad depende de lo bien que interprete su papel. Tanto su mimetización con el hombre que suplanta como su desdoblamiento varía en función de sus deseos: su creciente atracción por “su mujer” -en realidad, esposa del comandante- y sus motivaciones pueden llegar a convertirle en una versión de su doble incluso más creíble que la verdadera.

Jing, la sombra de Pei

Escenarios en escala de grises

Si hay un elemento que destacar en Sombra es su cuidada puesta en escena, cuya magnitud se disfruta especialmente en la gran pantalla. Su fotografía cenicienta se extiende desde los bellos paisajes chinos hasta las propias estancias de la corte, donde las sombras se desdoblan y las identidades se confunden a través de los paneles de tela.

Y es que, si bien la usurpación de identidades entre Jing y el comandante es consentida, su evolución está teñida de chantaje, tensión sexual y ambición. Las acciones en la sombra tienen tanto valor como las que tienen lugar a cara descubierta, así como los encuentros y desencuentros y las miradas furtivas. La puesta en escena, pues, está al servicio de una trama que se esmera en enfatizar la atmósfera conspirativa y el universo interior de sus protagonistas.  

Las artes marciales de Sombra

Sin duda, otro de los aspectos más disfrutables de la película son sus preciosas secuencias de lucha. Bajo el concepto del ying y el yang, donde lo masculino y lo femenino se invaden y complementan entre sí, vemos cómo la agresividad de los movimientos con la lanza se ve repelido por la evasión certera de los paraguas -un tanto especiales-.

Una de las escenas más hermosas del filme es la que se desarrolla entre Jing, el comandante y su mujer: la simbiosis de los movimientos desemboca en una danza de aprendizaje y constatación, repleta de significado y con una incontestable factura visual.

Jing y la mujer del comandante en Sombra

Regresando a las ya citadas Hero y La casa de las dagas voladoras, Yimou sabe cómo integrar perfectamente las artes marciales en la historia sin dejar de lado las dinámicas entre los personajes. El espectador no se queda sin disfrutar de una delicia visual como es la de los cuerpos danzando en el aire, y la trama tampoco renuncia a un cariz más profundo y rico.

El rey y la corte de Pei

Quizás el aspecto más endeble de Sombra es la caricaturización de algunos de sus personajes, algo que podemos observar tanto en la figura del rey como en la del propio comandante. Existe cierto artificio a la hora de mostrarnos el conflicto de Jing -la historia de su madre- y, tal y como se desarrolla, hace cuestionarme su necesidad a efectos de la trama.

Aun así, el filme de Yimou se disfruta por completo cuando su belleza es en carne viva y las pasiones humanas vibran, marcando la épica en su justa medida.

Ficha Sombra Filmaffinity

Tráiler Sombra

Noemí Escribano

Comunicadora Audiovisual, lectora voraz y procrastinadora nata.

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